Vista de Bilbao desde el monte Artxanda

¿Qué ver en Bilbao en nuestra visita?

Un día, un fin de semana, o incluso un buen puente, tienen mucho que dar de sí en una visita a Bilbao; mucho más allá de los tópicos ya conocidos, el equipo de bloggers de ibis nos trae una serie de ideas y planes para hacer en Bilbao. ¿Te apuntas?

Desde el Monte Artxanda
El monte Artxanda, junto con el de Pagasarri, son las dos cadenas montañosas que delimitan el municipio de Bilbao. De las dos, Artxanda es la más baja y la más cercana al centro de la ciudad. Sin duda alguna es una de las excursiones que hay que realizar para conocer mejor esta ciudad para los que nunca hayan estado.
Pero no sólo las maravillosas vistas de Bilbao hacen atractiva esta visita. El funicular que hay que coger para subir a la cima del monte la hace aún más divertida, sobre todo si vais con niños: para ellos, toda una aventura. Una vez en la cima, tendréis el botxo a vuestros pies. Las vistas panorámicas de la ciudad son inmejorables. Con un día despejado se puede ver con facilidad el curso de toda la ría y los principales edificios arquitectónicos e históricos de Bilbao. La perspectiva que tendréis desde este punto es totalmente distinta a cualquier otro. Además de esta panorámica, también se puede divisar Sondica, el aeropuerto de la ciudad. Para ello solo tenemos que cruzar el pequeño parque que corona el monte y contemplar las vistas del otro lado.
San Juan de Gaztelugatxe
Después de unos minutos por unos preciosos caminos sombreados por intensos árboles centenarios, de repente el paisaje se abre para dar lugar a una espléndida vista sobre el mar y al fondo, una roca, conectada a la península por un puente de dos arcos. En lo alto de la roca, una pequeña ermita dedicada a San Juan Bautista cuya campana ha de ser tocada tres veces por todo aquel que se sienta capaz de subir los 241 escalones que la separan de la costa.
Gaztelugatxe (castillo de roca en Euskera) se encuentra en el municipio de Bermeo a escasos 40 minutos de Bilbao, siendo una excursión obligada si te encuentras en la zona. Dependiendo de la estación del año, el aparcamiento a los pies de la Iglesia está habitualmente abierto, aunque es más fácil acceder a él en los meses de verano. Eso si, tiene que ser de buena mañana porque es muy pequeño y se llena enseguida. La otra opción es dejar el coche en el otro aparcamiento que está situado en la ladera de la montaña. En ese caso, hay que tener la precaución de llevar una botella de agua y calzado cómodo, porque el recorrido es de tan solo 1 km, pero la pendiente es pronunciada y a la vuelta, el camino, cuesta arriba se hace bastante cansado.
Descubriendo Getxo
Tranquilidad en estado puro. No en vano la zona ribereña de Las Arenas, Neguri y el Puerto Viejo de Algorta, incluyendo los altos de Ereaga, ha obtenido la declaración de “Conjunto Monumental” con la categoría de “Bien Cultural Calificado”. Imprescindible la visita el Puerto Viejo. Una zona que nos hace adivinar como fue en el pasado: un pueblecito pesquero de cuento de hadas, cuyas estrechas calles se enmarañan entre sí descubriendo al final de cada una de ellas, una vista impresionante sobre el mar. Restaurantes cargados de encanto dónde degustar las mejores raciones de la comida vasca, pequeños bares y bodegas de otros tiempos y, sobre todo, una arquitectura que no deja indiferente a nadie.
Casas de un blanco puro que rompen la claridad con pequeñas puertas de colores o ventanas azules cargadas de flores multicolores. Una delicia. Si queréis una buena recomendación, no dejéis pasar la oportunidad de comer unas buenas tapas y pintxos en Arrantzale, donde os sirven unos bígaros estupendos, una morcilla espectacular y las mejores rabas de la zona.
Puente colgante de Portugalete
Saber que a menos de veinte minutos de Bilbao se encuentra el puente transportador colgante más antiguo del mundo, creemos que es excusa más que suficiente para hacerle una visita al Puente de Vizcaya. Reconozco que lo poco que sabía de esta maravilla de obra arquitectónica era lo que había visto o leído en algún reportaje de viajes. Desde que hace un mes estuve allí y pude contemplarlo en persona, me ha picado la curiosidad y he estado indagando sobre sus orígenes y el porqué de su construcción. Su historia me ha cautivado por completo. Os voy a dar unas pequeñas pinceladas para que veáis su importancia y su atractivo.
El Puente de Vizcaya se inauguró el 28 de julio de 1.893 y fue diseñado para unir las localidades de Portugalete y Las Arenas (Getxo), siendo el primer puente transbordador construido en el mundo de estructura metálica y toda una maravilla y prodigio de la ingeniería en esa época. El objetivo que se perseguía al construir el puente era unir los dos márgenes de la desembocadura del Nervión sin entorpecer la navegación de los barcos. Diseñado por uno de los discípulos de Gustave Eiffel, Alberto Palacio y Elissague, el puente colgante tiene un parecido razonable en su estructura a la Torre Eiffel de París. El puente está hecho en su totalidad de hierro y utiliza cables de acero trenzados haciéndolo mucho más atractivo.
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