Razones para dedicar unos días a Málaga en verano

Málaga es un cóctel perfecto para pasar unos días en la época estival. Playas, visitas culturales, frondosos jardines, buena gastronomía… Una mezcla para los que busquen una escapada que tenga una dosis de sol y playa, pero con más alicientes.

Las interminables playas de Torremolinos y Fuengirola, las cristalinas aguas de las calas de Nerja, el ambiente de Marbella o el espíritu familiar de Estepona. La Costa del Sol sigue siendo un destino ‘top’ para unas vacaciones de verano. El astro rey que da nombre a este litoral luce gran parte del año y especialmente en la época estival. Ese gusto por las localidades típicamente playeras deja en ocasiones de lado a la capital. Incluso se olvida que Málaga tiene un extraordinario arenal como es La Malagueta y numerosos rincones con mucho encanto. Elegir la ciudad para pasar unos días en verano es una forma de combinar sol y playa con cultura, gastronomía y espacios únicos. Unas vacaciones diferentes y muy seductoras. En este caso lo ideal es apostar por uno de los hoteles en Málaga centro. De esta forma será muy fácil moverse por los puntos más interesantes y desplazarse caminando o en transporte público a playas como La Malagueta o La Caleta. Un ejemplo es el hotel ibis Málaga Centro, a orillas del río Guadalmedina y en una ubicación privilegiada.
Qué hacer en Málaga en verano
Si el calor aprieta la mejor opción para las horas centrales del día es la playa. La Malagueta tiene un acceso muy sencillo y cuenta con una longitud de algo más de un kilómetro. Un arenal ideal para dar largos paseos y zambullirse en las templadas aguas del Mediterráneo. Pero precisamente uno de los grandes lujos de Málaga es que por la mañana podemos disfrutar de la relajación de la playa y minutos después apostar por conocer la oferta cultural de la capital. En este capítulo es fundamental hacer parada en la Catedral de la Encarnación, conocida popularmente como “la Manquita”. Pero hablar de Málaga es hacerlo de Picasso, por lo que el visitante no puede dejar de recorrer el museo dedicado al genial pintor. Doce salas que muestran una parte más desconocida y curiosa de la obra del autor del “Guernica”. Los amantes del arte tienen a su disposición otro prestigioso museo como es el Carmen Thyssen, con una valiosa colección de pinturas costumbristas y románticas en su mayoría españolas.

Cuando el sol dé una tregua a última hora de la tarde, es momento de adentrarse en el casco histórico de Málaga. La iglesia de Santiago, la plaza de la Merced, las calles Granada o la Alcazabilla, también la comercial y animada calle Larios, son algunos de los lugares por los que caminar cuando el mercurio no esté disparado. Pero hay más, el parque de la Alameda, un ejemplo perfecto de jardín subtropical, es un auténtico vergel en el centro de la ciudad. Un cúmulo de sombras para protegerse del astro rey y así pasear o relajarse poniendo el contrapunto perfecto a las caminatas por la arena de la playa.

Dos planes más que no pueden faltar. Uno es la visita al conjunto monumental más imponente de Málaga, el que forman el Teatro Romano y la Alcazaba. Un espacio imprescindible desde el que el que se obtienen unas visitas fantásticas de toda la ciudad. Y el otro tiene que ver con la gastronomía. Acudir por la noche al otrora barrio de los pescadores de Pedregalejo a degustar unas buenas tapas en los chiringuitos a pie de playa es un placer único. Además se trata de un lugar no excesivamente frecuentado por turistas, lo que le da mayor autenticidad.
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