Jardines del Rijksmuseum en Ámsterdam

6 cosas que tienes que hacer en Ámsterdam

La vitalidad desbordante de Ámsterdam la convierte en una de las ciudades más envidiadas de Europa. Son infinitos los planes que se pueden realizar en una escapada a la urbe holandesa, pero os facilitamos el trabajo con una propuesta de seis cosas que el viajero no puede dejar de hacer

Ámsterdam es una ciudad que reúne todas las características para realizar una escapada de tres o cuatro días en la que no falte de nada. Posee una envidiable vida callejera, cada uno de sus rincones tiene una belleza singular, cuenta con una extraordinaria oferta cultural y permite descubrir un estilo de vida más relajado y moderno donde la bicicleta es la reina de la vía pública. Especialmente para los más jóvenes, la metrópoli holandesa nunca pasará de moda y siempre tendrá un gancho que la convierte en una de las urbes europeas más deseadas. Por si fuera poco, la oferta de hoteles baratos en Ámsterdam es muy atractiva, lo que permite que organizar una escapada a esta ciudad esté al alcance de todos los bolsillos.
En Ámsterdam no hay lugar para el aburrimiento
Planificar un viaje a Ámsterdam puede convertirse en una tarea difícil al comprobar la cantidad de planes atractivos que se pueden realizar. Por ejemplo, sólo con la oferta museística que tiene ya se ocuparía el cien por cien del tiempo de una escapada de tres días. Como hay que introducir cierta variedad, la ciudad holandesa nos brinda una serie de propuestas diferentes y atractivas que permitirán captar su esencia, conocer más de cerca su filosofía de vida y hacer turismo puro y duro por sus rincones más emblemáticos. Para ello tan solo hay que elegir un buen centro de operaciones, es decir, uno de los hoteles baratos en Ámsterdam como, por ejemplo, los que ofrece la cadena ibis en puntos estratégicos de la ciudad. A partir de ahí sólo cabe salir a las calles y disfrutar de cada plan. Ahí van seis de ellos.
Recorrer Ámsterdam en bicicleta
Las bicicletas son las dueñas y señoras de esta urbe. Surgen de cada esquina y le otorgan una vitalidad abrumadora a todas sus calles. Tan sólo es cuestión de acostumbrarse a convivir con miles de ellas. Si todo el mundo la usa, por algo será. Para comprobarlo, lo mejor es alquilar una, por ejemplo en la estación Ámsterdam Central, y lanzarse a recorrer las calles del centro. Además, la facilidad para aparcarlas en casi cualquier sitio es enorme y, al ser una ciudad sin apenas cuestas, no habrá que hacer demasiados esfuerzos.
Relajarse en los jardines del Rijksmuseum
Además de visitar el propio Rijksmuseum, un plan perfecto para una tarde soleada en Ámsterdam es relajarse en sus jardines, cuya entrada es gratuita. En sus inmediaciones se encuentran las famosas letras de ‘I amsterdam’ donde es obligado hacerse la preceptiva fotografía. Los jardines cuentan además con estanques, fuentes y esculturas que dan un aire señorial a un espacio de una belleza extraordinaria.
Paseo en barco por los canales
Además de servir como descanso, un paseo en barco por los canales permite obtener una visión diferente de algunas de las zonas del centro de Ámsterdam. Son numerosas las empresas que ofrecen este tipo de paseos que, normalmente, son guiados para que el viajero sepa cuáles son los monumentos y edificios que va viendo a un lado y a otro de los canales.
Tomarse una cerveza en las terrazas Rembrandtplein
Además de poder ver sus obras en el Rijksmuseum y conocer la casa en la que vivió, Rembrandt también da nombre a una de las plazas más animadas de la ciudad. Los bares que se encuentran alrededor sacan a la calle sus sillas y mesas donde poder tomar una cerveza en un ambiente juvenil y desenfadado.
Entrar en la Casa de Ana Frank
Una de las visitas que más marca a todo aquel que viaja a Ámsterdam es la Casa de Ana Frank. El cúmulo de emociones que se tiene al recorrer sus estancias vacías de muebles y totalmente intactas es impresionante. Es imposible no revivir los momentos que Frank pasó en esa vivienda junto a otras siete personas que se ocultaron de los nazis. Esa experiencia dio lugar a su emblemático diario.
Recorrer el mercado de las flores
El Bloemenmarkt o mercado de las flores es uno de los clásicos de Ámsterdam. Está repleto de pequeños puestos cuyas flores otorgan un colorido excepcional al lugar. En él se pueden adquirir, por ejemplo, bulbos de tulipanes a buen precio, semillas de un sinfín de plantas y todo tipo de recuerdos.
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